Claro-oscuros
Por: Víctor Bravo Piña
La tierra tiembla…
Qué razón tenía Benito Juárez cuando decía: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Esta frase cobra vigencia a nivel mundial ante tanto conflicto que genera una serie de tensiones: desde el conflicto regional en Medio Oriente, con la participación directa de EE. UU., especialmente junto a sus socios israelíes ahora enfrentados con Irán, lo cual afectará directamente el comercio del petróleo debido al inminente cierre del Estrecho de Ormuz, una arteria de solo 34 km de ancho por donde transita el 30 % del petróleo global.
Las guerras civiles devastadoras en Sudán, con más de 150 000 muertos por la disputa del poder; los choques entre naciones nucleares como India y Pakistán, caracterizados por el uso de drones contra sus enemigos; y, por supuesto, la añeja disputa entre Rusia y Ucrania que ha dejado miles de muertos, desplazados, ciudades devastadas, así como sanciones globales a Rusia y un aumento en los precios energéticos en toda Europa…
La falta de resultados en materia de diplomacia y mediación de conflictos por parte de las instancias internacionales (ONU, UA, UE) ha dejado serias consecuencias que incluyen crisis humanitarias, aumento en la pobreza, alzas energéticas, riesgos de escalada y desestabilización global. El rol de potencias como EE. UU., Rusia, China y actores regionales resulta determinante, y las relaciones multilaterales están cada vez más bajo presión.
Nosotros, como mexicanos, pese a que históricamente hemos mantenido una postura humanitaria y de neutralidad ante estos conflictos, no debemos ser apáticos frente a esta serie de tensiones que ponen a temblar la tierra. Como vecinos y socios comerciales de los gringos, ponemos —sin querer— en riesgo nuestra estabilidad en todos los sentidos. Y sin temor a exagerar, está en riesgo de estallar (¡toco madera!) una tercera guerra mundial…
¡Hasta la próxima!





