OPINIÓN: Una economía del conocimiento basada en la Triple Hélice

Comparte en...
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Tumblr
Tumblr

Nota del editor: Pedro López Sela es Chief Imagination Officer de Canou, Plataforma de Innovación y Emprendimiento y ha sido mentor para instituciones como el acelerador de negocios MassChallenge, de Boston, Massachusetts; Village Capital (proveedora de capital de riesgo para emprendedores); y Fomento Geek (Incubadora de Talento). Es experimentado emprendedor con más de 20 años de experiencia en fundar y dar consultoría a start-ups, pymes, corporaciones globales, tanques de pensamiento, entre otros. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(Expansión) – 2018 fue un año de enormes avances tecnológicos globales en diversas áreas del conocimiento. Dignos de destacar:
· Después de 13 años viajando por el espacio, la sonda ‘New Horizons’ envió a la NASA imágenes de Ultima Thule, un pequeño y congelado mundo que está a 6.4 mil millones de kilómetros de la Tierra.
· Una startup de Massachusetts presentó un sistema de impresión 3D en metal.
· Un equipo del Instituto MERLN de la Universidad de Maastricht, en los Países Bajos, creó embriones artificiales sin huevo ni esperma.
· Los laboratorios Sidewalk de Toronto están creando una “Ciudad Sensible” repleta de sensores, rebasando a las ciudades inteligentes y al Internet de las Cosas (IoT).

Asimismo, se desarrollaron lo que se conoce como GANs (Generative Adversarial Networks) o Inteligencia Artificial con Imaginación; Pixel Buds (audífonos con traducción simultánea de Google); Gas Natural Cero-Carbono; Predicciones con Reportes Genéticos; o el Diseño Molecular gracias a Computadoras Cuánticas, por mencionar algunos.

En tanto, en México se creó la gran oportunidad de reinventar la Economía del Conocimiento y sus fundamentales para intentar subir al país a un tren global de desarrollo que corre a gran velocidad, para no solo verlo pasar. Es sorprendente la velocidad en la que algunos países están moviendo al mundo en este 2019.

Para subirse a ese tren, algunos países han optado por dar un salto de rana (“leapforg”), es decir, brincar sobre estructuras, políticas públicas, legislación, visiones, etc., para crear algo a partir de experiencias de países más avanzados. Reconocen que no hay que “descubrir el hilo negro” y logran que cualquier nuevo desarrollo salga a la luz mucho antes de estar a punto de ser obsoleto.

La pregunta para México es: ¿en quién recae la responsabilidad de plantear o replantear a detalle la visión de sus sectores productivos? La oportunidad se presenta para “arremangarnos” y plantear una Economía del Conocimiento basada en la Triple Hélice, es decir, la cooperación Universidad-Empresa-Gobierno local, para la creación de nuevos conocimientos e innovación liderada por los más interesados en transitar a un mejor futuro para todos. Así de simple.

Esto implica analizar a detalle las vocaciones estatales; entender quiénes son los actores fundamentales en cada entidad; diseñar una mejor forma de colaborar; integrar una gran comunidad que permita tener claro el rumbo de todos y la responsabilidad de cada quien; definir cómo desarrollar las piezas y hacerlas funcionar como un reloj suizo para lograr mayor productividad en el diseño, y desarrollar e implementar políticas públicas y programas que lleven a México lo más pronto posible a ser la séptima economía del planeta enfocada en el bienestar de todos.

Será importante no perder el tiempo tratando de entender quién es el Alfa local y mejor identificar y respetar lo que cada uno pone sobre la mesa en términos de experiencia, músculo, asertividad, inteligencia, etc. La tarea no es menor, porque además de colaboración (trabajo en equipo) y productividad (eliminar el “ahorita” de nuestro vocabulario), hay que entender que todos estamos en el mismo barco y buscamos lo mismo aunque le llamemos diferente; a TODOS nos interesa que NOS VAYA BIEN.

Por supuesto que este ejercicio es complejo y sacará a muchos de su zona de confort. Pero, como trilladamente se dice: “es AHÍ donde sucede la MAGIA”. Evidencia de ello es la solidaridad y trabajo en equipo que ha manifestado la ciudadanía ante los desastres naturales que han azotado diversas zonas del país (temblores, huracanes, derrumbes, etcétera).

En la organización en la que trabajo hemos tenido la oportunidad de participar en repetidas ocasiones en este tipo de esfuerzos, lamentablemente nunca en México. Todos han sido retadores, pero los esfuerzos por colaborar de todos los involucrados siempre han pagado con creces y han generado condiciones de bienestar y prosperidad indiscutibles.

Pensemos en un caso: China, a través de la CNSA (Chinese National Space Administration) inició el 2019 con la noticia de que había logrado alunizar en el lado oscuro de la luna y además realizaría experimentos para entender cómo plantas y animales podrían crecer y vivir en el espacio para facilitar la exploración espacial desde la Luna. Los científicos enviaron en la sonda Chang’e: algodón, colza, papa, berro, levadura y huevos de mosca de la fruta dentro de un recipiente con la intensión de crear una mini-biosfera para comprobar si la vida podría sobrevivir en el “lado oscuro” de la luna. Días después del alunizaje la CNSA informó que aunque habían logrado germinar las semillas, el experimento había fracasado.

Me parece que las probabilidades de que los chinos lograran producir algodón en la luna eran considerablemente menores a que en México logremos organizarnos para generar una Economía del Conocimiento Local a partir de la Triple Hélice, y aún así ¡lo intentaron!

¿Qué hacemos? … como dice un buen amigo y aprovechando el tema de hoy … los invito a que discutan en grupos de 3.

]]>

Opinión

Tal vez te interese...