Las dificultades que implicó filmar ‘Roma’

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MADRID – La película Roma implicó una labor complicada y delicada, tanto en la recreación de las memorias de su director Alfonso Cuarón como en la reconstrucción y ambientación de muchos escenarios en los que se desarrolla la historia.

El equipo técnico se puso a disposición del realizador para escuchar lo que quería y a partir de sus relatos comenzar a trabajar. Y el proceso fue un éxito pues la cinta está r y es la favorita para obtener este sábado el Goya a Mejor película iberoamericana.

Roma es producto de un gran esfuerzo colectivo con guión muy bien escrito por Cuarón

El trabajo empezó con larguísimas conversaciones para, a través de lo que Cuarón recordaba de su infancia, determinar los temas que quería explorar en la película.

Fue la suma de los pequeños detalles lo que permitió poner en marcha el proyecto y determinar, por ejemplo, que había que construir un decorado de la avenida de Insurgentes desde cero.

En esas horas de conversación Cuarón contaba a su equipo «cómo eran los espacios en los que se iba a desarrollar la película» y qué elementos le importaba resaltar.

«Empezamos hablando de qué había en la mesa a la hora de cenar o cuál era su juguete preferido, el aroma que despertaba un puesto ambulante que había en la esquina de su casa, qué revistas eran las que él leía en el kiosko…»dijo Eugenio Caballero, nominado al Oscar con Bárbara Enríquez por Diseño de producción de Roma.

Y cuando terminaron aquellas conversaciones, ya tenían todos los detalles y se dieron cuenta de que aunque «originalmente una de las primeras premisas es que se rodara lo mas posible en los lugares donde pasaron las cosas», era algo imposible.

Sí rodaron en algunos escenarios reales pero la mayoría fueron reconstruidos sobre la memoria de Cuarón, como la casa, el principal escenario de la historia, que se situó en un vivienda similar que encontraron cuando estaba a punto de ser derrumbada.

La historia de Cuarón se rodó en orden cronológico y sin que los actores supieran hacia dónde iban sus personajes.

«Alfonso creaba un caos entre ellos entre toma y toma, les daba instrucciones juntos y por separado y se contradecía para lograr reacciones más naturales», indicó Caballero, que considera que la cinta fue un reto continuo para todo el equipo.

«Para mí -dijo- este proceso fue de mucho aprendizaje, fue muy nuevo. Nunca había hecho una película en blanco y negro y con un tono que buscábamos que no fuera de gran contraste, sino que pareciera moderno, y hecho en cámara digital».

Eso requirió «un análisis profundo de color en cada decisión», relata Caballero, ganador de un Oscar por la dirección artística de El laberinto del fauno junto a Pilar Revuelta.

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Rogelio Neil Caldera Garcia

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